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Los estiramientos musculares son aconsejables en cualquier etapa de la vida pues mantienen las fibras musculares flexibles y oxigenadas las articulaciones libres de tensión y contrarrestan los vicios posturales que hacen que nuestros músculos se acorten y creen desequilibrios que a la largan crean lesiones, pero esto se vuelve especialmente importante durante el embarazo cuando el cuerpo tiende a desequilibrarse y la musculatura sufre variaciones en su mecánica. Esta serie de estiramientos ayuda a compensar los desequilibrios que surgen, pero hay que tener una serie de precauciones: No forzar el estiramiento porque los ligamentos están más laxos por la producción de relaxina y podrían sobreestimarse. No hacerlos en caso de embarazos inestables o con problemas asociados.  
 
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