|
La meditación es una de las formas más eficaces de armonizar nuestra mente, meditar no es relajar el cuerpo aunque eso suele ser un paso previo para poder llegar a meditar, (en otro post escribo sobre algunas de las técnicas de relajar el cuerpo que se pueden utilizar previamente), la meditación repercute a todos los niveles de nuestro cuerpo tanto a nivel físico, como mental y emocional. Meditar es centrar la mente en algo ya sea la respiración, un mantra, un pensamiento o concepto, una máxima budista dice que la mente es como un elefante desbocado, puede arrollarlo todo pero si lo controlas contaras con una fuerza poderosa. Está comprobado que la meditación reduce los niveles de estrés, de tensión, de ansiedad, y aumenta nuestros niveles de concentración, de endorfinas, etc. Pero estos beneficios solo se consiguen a través de una práctica continuada y constante de la meditación. Todos asociamos el concepto de meditar con religiones o filosofías orientales pero aunque es cierto que en las religiones orientales se le da gran importancia no solo es exclusivo de ellas, de echo la meditaron es una especie de comunicación con nosotras mismos que se da en todas las culturas y en todas las religiones, es una comunicación con nuestra parte divina ya la consideremos interna o externa a nosotros. Es un método muy poderoso para conseguir que el exterior estresante no nos haga dispersarnos y enfermar, una persona cuyo centro esta armonizado puede interactuar con su entorno de una de una manera más eficaz y productiva. 
¿Cómo meditar? Lo primero es aprender a sentirnos cómodos con la contemplación de nuestra mente, para ello buscaremos un lugar cómodo y en el que no sea probable que seamos molestados, no hace falta que adoptemos una posición especial aunque esta debe ser cómoda para poder relajar el cuerpo, habitualmente se medita sentado con la espalda recta y el cuello relajado, también acostado pero corremos el riesgo de dormirnos y la meditación no es relajarnos y dormidos sino todo lo contrario. Una vez que estamos cómodos podemos relajar nuestro cuerpo (esto es importante sobre todo al principio) Luego empezamos a centrarnos en nuestra mente, podemos empezar por fijarnos en nuestra respiración, sintiendo y siendo plenamente conscientes de cómo entra y sale el aire de nuestro cuerpo, seguramente en el momento vendrán miles de pensamientos diferentes a entorpecer nuestro proceso pero debemos aprender a contemplarlos sin seguirlos poco apoco se Irán disolviendo e iremos consiguiendo serenar nuestra mente hasta alcanzar un estado de armonía mental. Posiblemente esto nos lleve tiempo pero es preferible profundizar en este tipo de meditación sencilla antes de pasar a otras más elaboradas, otro ejemplo de este tipo de meditación sencilla pero muy poderosa seria la meditación japa, que consistiría en centrar la mente en vez de en la respiración en la pronunciación de un mantra o palabra sagrada que tenga algún tipo de significado para nosotros, siguiendo el mismo proceso que el anterior. Cuando ya estemos más entrenados podemos probar con la meditación en diferentes enseñanzas o visualizaciones que nos ayuden para problemas determinados en próximos post introduciré algunas de ellas especialmente eficaces. Pero lo principal es que la meditación se realice de manera habitual y se convierta en un hábito para poder llegar a sentir sus beneficios.

|